lunes, 1 de septiembre de 2014

Ganadería, ocio y arte en el Monte Valonsadero

La leyenda de que Valonsadero fue donado a la ciudad de Soria por una señora desconocida carece de fundamento. Lo prueban el Fuero de Soria de Alfonso X -de 1256- y la Historia.  El más importante y avanzado fuero de todos los concedidos a la ciudad hace referencia al pastoreo, al corte de leña, a la siembra, a la siega de la hierba, a la caza y a la pesca en su Título III “La guarda y la Defesa de Valfonsadero”. Ese fuero es la primera referencia escrita que se tiene de la regulación de las mencionadas actividades. Aunque el aprovechamiento del monte desde hacía siglos ya había quedado reflejado en las pinturas rupestres que hay en el mismo. En el siglo pasado la actividad ganadera fue yendo a menos y ahora únicamente se utiliza para ganado vacuno. Y en cuanto al aprovechamiento de la madera decir que en la actualidad sólo se hacen limpiezas forestales. Por otra parte, hasta 1664 el monte fue propiedad de Los Doce Linajes (los más poderosos de la ciudad) y el Común de los Vecinos a partes iguales (50%). A partir de ese año el Ayuntamiento adquiere un tercio del mismo. En 1836 desaparece el Común y el Ayuntamiento se hace con dos tercios hasta 1863, cuando gana judicialmente el tercio restante y pasa a ser el único propietario del monte en representación de todos los ciudadanos.
 
Vista panorámica de Valonsadero con el pico Frentes al fondo
   
   Situado a escasos kilómetros de la capital soriana, el Monte Valonsadero –declarado de utilidad pública en 1862- es un espeso robledal con una superficie de casi 2.800 hectáreas. Sus límites son la Junta de los Ríos por el Norte, el Pinar del Cubillejo o Pinarcillo por el Este, el barrio de Pedrajas por el Oeste; por el Sur está cerca del pico Frentes (1.375 metros), que es un Punto de Interés Geológico (PIG) y que puede divisarse desde casi todos los lugares del Monte Valonsadero. En dicho monte también pueden verse restos de una antigua calzada romana y dos puentes (el puente Pedrajas y el emblemático puente medieval del Canto). También existe una antigua necrópolis medieval. En Valonsadero hay grandes praderas y extensas vegas. Combina la vegetación propia de monte (robles, pinos, encinas, etc.) con la vegetación propia de ribera (chopos, abedules, nenúfares, etc.) debido a los dos ríos (Duero y Pedrajas) que pasan por el monte. Abundan los majuelos, los rosales silvestres y las zarzamoras. También hay varias especies micológicas comestibles: senderillas, champiñones, nícalos, setas de cardo, migueles (boletus edulis), amanitas caesareas, etc. Tiene una gran riqueza natural por su belleza paisajística, por sus interesantes formaciones geológicas –vestigio del transcurso de los canales que discurrían por el monte como brazos de río- y por su variada fauna. En Valonsadero pueden verse las más diversas especies animales, tales como liebres, conejos, jabalíes, zorros, ardillas, gatos monteses, nutrias, murciélagos, ciervos, corzos, milanos, reptiles en las rocas (como por ejemplo el bonito lagarto ocelado), etc.  Por todo lo anterior el monte fue catalogado como zona natural de esparcimiento en el año 2005.  Y además de ser el escenario de diversos actos de las Fiestas de San Juan, a los que asiste mucha gente, ofrece la posibilidad de realizar varias rutas de senderismo. Caminar por el monte es, sin duda, una forma de ocio muy saludable y relajante. La guía de los senderos de Valonsadero se encuentra en la Oficina de Turismo de Soria.
 
En  "El Mirador" hay símbolos abstractos, naturales y antropomorfos

   Por otra parte, este monte también cuenta con una gran riqueza cultural por la existencia de pinturas rupestres, que tienen una antigüedad de unos 4.500 años. Son pinturas esquemáticas, de color rojo, del Calcolítico y la Edad del Bronce. Reflejan la forma de vida de nuestros antepasados. Fueron realizadas por pastores nómadas en covachos de roca arenisca y en ellas pueden verse animales, figuras humanas, plantas, el sol, etc. Hay escenas de pastoreo, caza, siembra, recolección de fruta, etc. El abrigo llamado “El Mirador”, cercano a Cañada Honda, es considerado por algunos la Capilla Sixtina del arte rupestre de Soria: además de ser uno de los que mejor se conserva, es de los que más figuras y formas representadas posee.  Las pinturas, pese a parecer más simples que las del Paleolítico, son sin embargo más evolucionadas e invitan a la imaginación. Hay más de 30 abrigos repartidos por todo el monte. Han sobrevivido a los actos vandálicos –realizados mayormente por ignorancia-, a las grandes diferencias de temperatura entre el día y la noche y a la existencia de numerosas canteras en el monte, de las cuales se extrajeron las rocas necesarias para construir iglesias del románico como los Arcos de San Juan de Duero o la Concatedral de San Pedro. Estas pinturas rupestres fueron descubiertas por Teógenes Ortego en 1951. Posteriormente, en 1979, el doctor en Prehistoria Juan Antonio Gómez Barrera realizó los calcos de las mismas basándose en los trabajos previos de su descubridor y en el año 2001 publicó uno de los mejores libros de arte rupestre de la península, titulado Pinturas rupestres de Valonsadero y su entorno. Las pinturas, además, fueron declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985. Y Valonsadero también ha sido incluido en un Itinerario Cultural Europeo, llamado Caminos de Arte Rupestre Prehistórico.


Publicado en Heraldo de Soria el viernes 5 de septiembre de 2014